Los primeros dos libros que compre cuando me enteré que estaba embarazada.


Bueno, el título explica bien la razón de porque he estado un poco inactiva estas semanas. Estoy esperando un bebé y ya voy por mi semana 13 de embarazo, es decir, estoy comenzando mi segundo trimestre, aunque la verdad casi ni se me nota.  Una buena parte de las últimas semanas la he pasado durmiendo (cerca de 18 horas diarias), otra vomitando y otra (cuando las nauseas y los olores me lo permitieron) creando, buscando y cocinando recetas que me dieran opciones hiper sanas para darle, a través de mi cuerpo, lo mejor a mi bebé. En otro post las puedo compartir.

Cuando uno se embaraza con más edad, (cómo es mi caso que ya estoy en los 30 más hacia la mitad que al comienzo) uno quiere llevar la experiencia de la maternidad de la forma más informada posible. Existen n-mil temas sobre los que uno puede, quiere y debe informarse al estar embarazado pero para mi (y para mi pareja) el más importante es la nutrición. Los dos pensamos cuál es el mejor regalo que podemos hacerles de por vida a nuestro retoñito y para ambos es claro: “Enseñarle” a comer desde tempranito y cómo preservar su salud durante su vida. Si logramos influenciar positivamente en este punto, ya le estamos dando las bases, para que pueda realizar todos sus sueños.

Desde que comenzó el año 2015, en esta casa se comenzó un programa de revisión muy detallado de todo lo que comíamos y todos los productos procesados que comíamos entraron en estado de sospecha, así lentamente se fue depurando nuestra despensa, se perdió el peso que hubiera de más y se mejoraron todos los indicadores de salud de ambos. En estas condiciones, quedamos embarazados relativamente fácil, pero eso puede ser tema de otro post.

En fin, a penas recibimos la confirmación en la semana 8, de que en mi vientre había un bebé y su corazoncito estaba latiendo, decidí que compraría los 2 libros que hace rato venía viendo reflejado en los blogs de los nutricionistas españoles que sigo.

Ambos libros de Julio Basulto:

  • Mamá come sano: este libro trata de la alimentación durante el embarazo y la lactancia, creo que es bastante simple de deducirlo😉.  
  • Se me hace bola: reconozco que cómo latinoaméricana el título de este libro me desagrada, y la verdad no estoy segura de haber entendido del todo bien lo que quiere decir, pero yo lo traduciría a venezolano: “Me da ladilla”. Ahora, más allá del nombre, el contenido del libro es realmente bueno, luego les explico.

El país donde vivo es germano-parlante, así que ni soñaba encontrarlo acá, pero menos mal existe Amazon y después de semana y media llegaron mis dos libros de forma conveniente justo antes de irme por 3 días de vacaciones.

Mamá come Sano

Mama come sano

Comencé por mamá come sano, la razón pues obvia, ya estoy metida en el paquete, así que quería saber si había algo nuevo que saber. En general me divertí mucho con este libro, la verdad que Julio es muy sarcástico y me divertí muchísimo con su forma de escribir, pero la verdad, la verdad, no hubo para mí una gran revelación en el libro, en cierta forma, y además él lo reconoce en todos sus libros, porque no hay receta mágica, ni espontánea para comer bien, sino más allá de: “basa tu alimentación en vegetales y frutas, además de cereales de preferencia integrales, además come proteínas en cantidades moderadas y de preferencia magras si son de origen animal”. Insiste en que se puede tener una alimentación vegana o vegetariana y mantenerse sano en el embarazo, pero igual, no es mi estilo de mi alimentación aunque aprenda cada día nuevos platos de ellos.

Quizás el punto donde más me hizo reflexionar es en la ligereza con que tomamos vitaminas y suplementos, y si me dejo más crítica para no aceptar tan a la ligera suplementos que quizás no sean tan inofensivos, sobretodo cuando yo busco alimentarme bien. No estoy negada al suplemento, pero voy a pedir un examen de sangre antes de aceptarlo para verificar que realmente sea necesario. También me levanto una alerta en el consumo de calcio y la conveniencia de comprar la sal yodada. Del resto para una familia que ya lleva rato revisando y poniendo en estado de sospecha varios de los productos que consume, simplemente sirve para reforzar que vamos por el camino correcto y que seguiremos aprendiendo y depurando.

Si estás buscando menús para el embarazo, olvidate de este libro, pero si estás buscando entender patrones generales de alimentación saludable, te lo recomiendo con los ojos cerrados.

Se me hace bola

Se me hace bola

Ok, este libro si me rompió un poco los esquemas en la cabeza, y todavía tengo que meditar (ergo leer un poco más) sobre algunos de los puntos que plantea.

Este libro se centra en la alimentación infantil y como apoyar a nuestros niños en que tengan una alimentación saludable o cómo al autor le encanta decir, “que no le reste salud”. Se llama “se me hace bola” como una forma irónica, muy del estilo del autor, para expresar el sentimiento de nuestros niños frente a nuestra presión por su forma de comer.

Primer capítulo, más o menos introductorio, explica bases de una dieta sana. Quizás hubo un concepto que me causo curiosidad / cortocircuito: “No negar, no ofrecer”. Cuando acabas de pasar un proceso de depuración de tu despensa y le has metido el ojo a cada una de las etiquetas de los productos procesados que consumes, le agarras tirrea, rabia y demás de sentimientos no muy agradables a la industria de alimentos. Entiendes que la publicidad tiene un efecto enorme en todos nosotros, incluida yo por supuesto, y que parte de nuestros terribles patrones de comida, no sólo va en desconocimiento nutricional (que comencé a aprender y sigo aprendiendo cuando comencé este blog), sino también en el posicionamiento de “sanos” que logran unos productos en nuestra cabeza, que sólo deberían ir al bote de basura y no a nuestros estomagos. Cómo podía decir Julio: “No negar”, con lo de no ofrecer, estoy claro, no pienso hacerlo. Pero él explica claramente (y le doy la razón) que si negamos uno de estos alimentos a nuestros hijos, sólo estamos incentivando la curiosidad y la fijación por ese gusanillo que nos causa: “LO PROHIBIDO”.  Su punto es, a pesar que a mi me va a tomar 1 año digerir el concepto, que si al niño le regalan un helado, un chocolate o esas cosas que no queremos que coman, se los dejes comer sin hacer ninguna alaraca y sin dar lecciones, una vez no va a dañar su salud, enfocate más en que está a la mano en el día a día del niño y alli si que es nuestro campo de influencia.

Segundo capítulo tipo normal, habla de la alimentación hasta los 6 meses y no es para nada sorpresa que sugiera  que debemos enfocarnos en la lactancia materna y evitar todo lo que sea posible la leche de fórmula. La verdad yo ya estaba convencida de la lactancia y no pretendo ceder ese privilegio de conexión con mi bebé a una leche de fórmula, sólo optaría por esa opción en caso de fuerza mayor. Me parecieron interesantes las premisas de cómo estructurar la lactancia, pero nada polémico que reportar.

El tercer capítulo para mi, el que más cortocircuito me causo, por diferentes causas:

1.- Que yo recuerde a nuestros bebes le empiezan a dar comida complementaria a los 4 meses, él insiste en que deben darse ciertas condiciones más físico-motores por parte del niño antes de proceder a darle alimentos. Me sorprendió, pero su razonamiento me parece lógico, así que comprado.

2.- Insiste en que la lactancia materna debe darse hasta los 2 años o más. Esto sin duda si me causo cortocircuito contra las costumbres en mi país, creo que llegamos al año y va que chuta.  Hasta el año no me causa cortocircuito, más allá, digamos que me sembró el gusanillo de la duda, pero quiero leer más.

3.- Uno que asumo polémico pero para mi no lo es: no dar los cereales de crecimiento, ni los caldos, nis las compotas procesadas. Se que son muy comunes como alimentos, sobretodo en mi país, pero la verdad yo ya había decidido pasarlos por alto. No quiero que un alimento enriquecido con ázucar esté desnutriendo el cuerpo de mi bebé. Paso y gano.

4.- Coloca que los caldos no son nutritivos. Aquí no entendí si son los del punto 3, en cuyo caso de acuerdo o son los caseros, en cuyo caso no entendí el porqué. Seguiré investigando sobre este tema.

5.- No se debe priorizar (OJO que no dice que no se deba dar, sólo que no se debe priorizar, leer bien por favor) las frutas y los vegetales muy al principio, ya que, estas son bajas en calorías y el bebé necesita más calorías que le pueden aportar mejor la leche materna y los cereales como arroz, pasta, etc para que pueda crecer bien. Entiendo y comparto la lógica, no dejo de ser una sorpresa para mí que suelo pensar en cómo subo el consumo de frutas y verduras.

6.- El punto más polémico para mi es que evitemos hacer los alimentos (sanos obvio) en forma de papilla. Que está bien picarlos para que el bebé pueda tocarlos y probarlo, pero que se debe evitar hacerlos en forma de papilla, para que el bebe se acostumbre primero a masticar y luego a tragar y no al revés. Esto aún debo pensarlo/estudiarlo.

Cuarto capítulo: trata de la alimentación después de los 2 años. Mi opinión sobre el capítulo: normal y más alineado con lo que mi esposo y yo venimos pensando. Si quieres que tu hijo coma bien, predica con el ejemplo. Nosotros hasta estamos pensando en que momento le vamos a enseñar a cocinar para introducirlo desde chiquit@ a los sabores y la salud a través de la cocina.

Quinto capítulo: un libro polémico, no debía cerrar sin polémica. Para cerrar Julio Basulto crítica las posturas típicas que he visto en la sociedad que me rodea sobre la alimentación de los niños. Habla claramente que a los niños no hay que forzarlos a comerse todo, que se les debe invitar a la mesa, pero no obligarlos a permanecer allí sentados, tampoco se les debe insistir en que coman un alimento específico (lease fruta o vegetal específico) y que mucho menos se les debe hacer show, ni positivo ni negativo sobre ciertos hábitos alimenticios, sino que se acostumbren a que es natural comer e idealmente hacer ejercicio debe estar metido en el combo, pero como forma natural y normal de vivir. Si es enfático en que el ambiente del niño, no debe haber alimentos superfluos y que debemos predicar con NUESTRO ejemplo como padres.  Suena extraño, pero la verdad es que creo que tiene razón, hacemos tanto show con la comida que al final creamos una relación terrible con ella.  Y por favor no me digan que ya que somos grandes, seguimos vivos y que a pesar que nos criaron así, estamos bien, porque 38,6% de sobrepeso y obesidad en la sociedad venezolana y unas tasas de obesidad infantil en franco crecimiento, no es estar bien. Hay algo que debemos cambiar de raíz y mejorar. Quizás el único punto que no comparto (aunque se a que se refiere) es que a mi si me parece bonito decorar la comida y hacerla visualmente atractiva🙂.

A nuestro retoño aún le falta mucho por nacer y se que en términos del embarazo, estoy siguiendo las pautas correctas: nada de alcohol, no fumar (aunque los que me conocen, saben que lo detesto, asi que ni que mencionarlo), ejericicio, comida bien llevada y que viva la creatividad en la cocina.  Para su alimentación una vez que esté aquí, los primeros 6 meses (apróximadamente) están muy claros, de allí para adelante empieza la aventura. Creo que las pautas están muy buenas y creo que me dio argumentos para no sentirme tan indefensa frente a la industria de alimentos (procesados, que con los productos de vegetales y frutas no tengo mayor problema) con respecto a la nutrición de mis hijos. Esperen un ligero cambio en el enfoque del blog hacia alimentación para niños.

Amanecerá y veremos o cómo dicen por acá Schau ma mal!

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