Lo que mis habilidades de Científica de Datos me han enseñado sobre la cocina.


Profesionalmente he estado siempre ligada al trabajo con datos. Más recientemente me he ido especializando en las partes incluso más técnicas para poder trabajar con datos todo lo que se me pueda ocurrir y por supuesto. El hobby de la cocina y la nutrición no podían faltar.

A lo largo de unos años me he regalado una base de datos propia donde tengo información nutricional de cada ingrediente, sus costos e incluso transformaciones químicas que pueden sufrir según el tipo de coción que les apliquemos. Cada vez que consigo un elemento nuevo de información lo voy incorporando y así ya llevo más de 900 recetas en la base de datos, donde puedo saber su costo relativo, sus nutrientes, tiempo de coción etc y por supuesto esto me permite también crear mis propios menús para todos los gustos y sabores (estándar, vegano, vegetariano, sin glutén, sin lactosa, etc)

Pero más allá de que está herramienta se ha vuelto el regalo de mi para mi, hoy quiero compartirles algunas cosas que he notado al poder jugar con los números:

1.- El tamaño de las porciones es MUY importante: No se trata de limitarse en lo que se come pero si en el tamaño de la porción.

2.- Ajustes pequeños en algunos ingredientes pueden hacer grandes diferencias en tus recetas. Hay ingredientes que por su naturaleza poseen muchas calorías como son los aceites, azucar y los quesos. Reduciendo un poco la cantidad de estos ingredientes que usamos en nuestras recetas puede ayudarnos a mejorar considerablemente el perfil nutricional de la receta.

3.- Mezclas creativas con vegetales pueden mejorar el sabor mientras se reducen las calorías en los platos altos en carbohidratos. Esto es especialmente cierto si estás haciendo panes, arepa o pastas caseras. Cambiando parte de la harina por zanahoria, calabacines u otro vegetal puede hacer una excelente diferencia.

4.- Las recetas son mucho más flexibles de lo que parecen y puedes hacer cambios para disfrutarlas y además ser saludables. Mis cambios favoritos son azucar por banana (cambur) o pure de manzana y aguacate en vez de mantequilla.

5.- Las harinas integrales y la avena no necesariamente bajan las calorías en las recetas pero mejoran el índice glícemico de ellas así que el cambio vale la pena.

Bueno, por ahora les dejo estos aprendizajes. Estoy pensando probar varias recetas de un libro llamado Soy Saludable, les cuento cuando lo haga.

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